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Última Actualización: 2 de Septiembre. Mi blog disponible aquí

 Biografía

Ya disponible : Fotos del último viaje aquí.

 

Como ya sabes mi nombre es Pablo, que significa pequeño en Griego. Dicen que los Pablos somos gente entregada y con sentido del servicio, y yo estoy de acuerdo, por lo menos en mi caso.

Nací un Viernes a las 22:30, en el Hospital Santa Cristina de la calle O'Donnell de Madrid. Ese mismo día murió Bruce Lee, creo que de ahí viene mi adoración por él. Cuatro años antes el hombre pisaba la luna.

En aquel momento yo fui el primer varón, algo celebrado en mi familia, me precedían dos bellezas, Beatriz y Ana, mis hermanas mayores que habían nacido en Vigo por circunstancias del destino. Después llegaron Álvaro y Alejandro. Somos cinco hermanos y, gracias a ellos, he aprendido el significado de la palabra compartir, os quiero a todos.

Mi padre se llama José Luís y mi madre Ángeles. No tengo palabras ni saliva suficientes para agradecerles todo lo que han hecho por nosotros, un ejemplo de sacrificio y dedicación. GRACIAS de corazón.

Vivíamos en el barrio del Niño Jesús. Lo recuerdo con verdadero cariño. Bajar al parque, ir al Retiro, los bocadillos de leche condensada cocida y las bicicletas.

Había un cuarto dentro del portal donde se guardaban las bicis, yo era un animal que se dedicaba a desguazar las bicis de los demás niños para conseguir las piezas que había roto, especialmente pedales, rompía uno a la semana.

El parque que he mencionado está situado debajo de casa de mis padres y fue el protagonista de mi infancia y adolescencia. Allí conocí a los Orbea, los Vicens (era tantos hermanos que cuando llegaban ya se podía montar un partido), los "gamberros" (eran los mayores que se sentaban a fumar en el banco del fondo) y a Ángel. Gracias a su bate jugamos innumerables partidos de béisbol. Hoy en día Ángel lo sigue conservando en alguna parte, estoy seguro que su hijo Santiago podrá utilizarlo pronto. Ángel es el único amigo de aquellos años que conservo.

Pude disfrutar del parque después de haberme recuperado de un Perthes de cadera (según los médicos se trata de una "necrosis avascular de la cabeza femoral durante la edad infantil, de grado variable, que se sigue de un proceso regenerativo, que puede o no, acabar en deformidad irreversible"), en mi caso hubo suerte. Me llevó unos años recuperarme, estuve en silla de ruedas unos cuantos meses, con las dos piernas escayoladas separadas por media muleta incrustada entre ambas, eso impedía que las cerrara y facilitaba mi recuperación. El día que salía del hospital una mujer se me acercó y me dio 25 pesetas diciendo "probecito", aquello era una fortuna en aquel entonces. Recuerdo mi primer día de colegio, aparecí en mi clase acompañado de mi madre, ella empujaba la silla. Aquel día me convertí en el "chico especial" de la clase, para otros "pata chicle". Más tarde me pusieron un aparato parecido al que llevaba el joven Forrest Gump, tuvieron que asegurarlo porque mis visitas a la Ortopedia Prim eran frecuentes. Mis padres irán al cielo turbo propulsados, no podían tener un hijo más "inquieto". Tengo más de 25 brechas en la cabeza, me he tragado una medalla, una moneda, mercurio (ahí pensaban que moriría...), cloro, detergentes varios (¡reconozco que aún me gusta el olor de algunos de ellos!), me he empotrado en moto contra un cactus, intoxicado por una sobredosis de pica-pica, le rompí la pierna a mi hermano Álvaro....y un largo etcétera. Hubo un día que visité tres veces las urgencias del Francisco Franco (hoy Gregorio Marañón) con tres brechas distintas, los médicos me decían "¡Hombre Pablo, otra vez por aquí!", lo que más me gustaba es que cuando llegaba inflaban un guante de Latex para entretenerme. Durante toda mi enfermedad, mi tía Carmen me regaló todos los modelos de Madelman y Geiperman que salieron, ¡los tenía todos!.

En aquellos días conocí al grueso de mis amigos, hace ya 28 años, y hoy algunos de ellos siguen siendo. Valentín (El Berro), al que le traspasé la mano con un punzón con el que nos enseñaban a recortar (gracias por no tenérmelo en cuenta), Rafa (la Raja) el hombre generoso del que algunos se aprovechaban (¿cuántos bollos le pagaste a Fur?), Ernesto (Will), el hombre tranquilo (gracias por seguir siéndolo). Más tarde llegaría José Miguel (el Lycho), con el que tuve que pelear por el puesto de portero titular (simpre fuíste mejor que yo....) y otros que hoy están pero no son. Por cierto, el colegio era el Santa María del Pilar, el del Retiro no el de Castelló (¿por qué venían siempre a jugar a "nuestros campos"?). Estudiamos todos juntos desde la guardería hasta COU, luego cada uno escogió su carrera. Siempre recordaré el viaje a Italia que hicimos juntos, hace poco he vuelto a Venecia y no fue lo mismo.

En aquella época empezamos a salir con mi primo Miguel, que enseguida se integró como uno más del grupo. Que maravillosos veranos en San Rafael...tu Cota 25, la escopeta de perdigones, las fiestas de El Espinar... Hoy en día Miguel es uno de los pilares de mi vida, ¡gracias por ser tan robusto!

Mi vocación era y es el periodismo, pero estudié Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad Complutense de Madrid; me imagino que lo hice porque era una carrera con más "salidas". No recuerdo nada especial de aquellos años, la Universidad Pública que yo conocí era demasiado impersonal, poco práctica y a veces injusta. Algo que recuerdo con cariño y pavor al mismo tiempo son las "temporadas" que pasaba en casa de mi abuela Leles y mi tía Carmen (la de los Madelman). Me iba a vivir allí para estar más concentrado, me gusta estudiar en espacios pequeños y con poco ruido, y el cuarto de la plancha era perfecto. En aquella época fumaba casi dos paquetes (afortunadamente dejé el tabaco hace ahora 3 años), y la ceniza de los cigarros se mezclaba con toneladas de apuntes. Luego por las noches mi tía preparaba sus impresionantes Baguettes de tortilla de patata antes de que empezara Expediente X, la mejor serie de todos los tiempos (con permiso de Heidi, claro).

Enseguida me empecé a buscar las castañas y encontré trabajo en El Corte Inglés, departamento de Expedición. Trabajaba tres meses al año durante las campañas de Navidad, ganaba un dineral...sobre todo para un chico que vivía en casa de sus padres. Eso me permitía acceder a ciertos "caprichos" como eran los viajes a esquiar a Francia, material de gama alta, mis primeros discos (hoy son ya más de mil...)

En aquella época conocí a mi primera novia seria, una persona que sin duda me marcó, para lo bueno y para lo malo. Sigo teniendo relación con ella, vive en la otra punta del mundo y tiene dos hijos preciosos.

Antes de terminar mis estudios comencé a trabajar "en serio". Pepsi, una gran multinacional, apostó por mi cuando todavía era un niñato. Eso me permitió independizarme, un pequeño apartamento a no más de 1 kilómetro de casa de mis padres. Mi hermana Ana convivió conmigo unos años, creo que nos cuidamos mucho mutuamente.

La carrera en Pepsi duró casi 10 años, conocí varios departamentos, gente maravillosa y otra no tanto. Guardo muchos buenos recuerdos y pocos malos. Entre los mejores está Joaquín, el mejor jefe que he tenido hasta ahora y el mejor comercial que conozco. Joaquín, si lees esto, GRACIAS por enseñarme a ser un buen profesional y mejor persona. También echo de menos a Aurelio, la Delegación de Zaragoza...Paloma, Antonio, Fernandos...¡os QUIERO!

Estuve a punto de casarme, comprarme un piso...ni lo uno ni lo otro. A día de hoy sigo pensando que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida. No era la persona con la que quería compartir el resto de mi vida.

Después de aquello empecé un Executive MBA en ESADE, primera promoción en Madrid. 18 meses de duro trabajo, muchos más de esfuerzo económico (todavía estoy pagando el préstamo), año y medio sin fines de semana, cientos de casos y presentaciones, viajes a Inglaterra, China y Estados Unidos...sólo puedo hablar cosas buenas de aquella experiencia. Me cambié de piso, ésta vez en solitario. La segunda mudanza condujo a la tercera.

Después vino París, Energizer (pilas y linternas) me fichó sin hablar una palabra de francés; aún así me mude a la ciudad de la Luz...y de las sombras añadiría yo. Me pasaron cosas muy buenas como Marta y Chantal y otras no tanto. La ciudad más bonita que conozco con la gente más difícil y cerrada. Aún así me dio pena volver, fueron doce meses que marcarán mi vida para siempre.

Volví a mi ciudad, Madrid, con mi familia y amigos. Muchas cosas habían cambiado, las bodas trajeron los primeros bebés al grupo, la gente ya no salía tanto, y era mucho más difícil quedar para charlar y tomar unas cervezas. Todo eso, unido a una gran oportunidad, me ha llevado de nuevo al extranjero, esta vez Londres.

Todo el mundo me pregunta por cuanto tiempo me he marchado, y la respuesta es siempre la misma, no lo sé. Nuevas experiencias, nuevas aventuras, nuevas personas...la puerta de mi vida está abierta a todo aquél o aquello que pueda y quiera aportar algo.

 


De mis disparates de juventud, lo que me da más pena no es el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos.

Pierre Benoit



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